María de sabina: la chamana de los hongos
La primera vez que comió hongos psilocibos era una niña y lo hizo orillada por el hambre, como ella misma le relató a su biógrafo, en días ordinarios toda su familia comía frijoles, si es que había, o se conformaba con puras tortillas. Un día se fue al monte, encontró unos hongos y se los comió: "No teníamos nada: sólo hambre, sólo frío… Ni siquiera sabía si eran alimento o veneno. Pero sentía que me hablaban. Después de comerlos oí voces. Voces que venían de otro mundo." María Sabina y su hermana María Ana hicieron de aquella ingestión casual una costumbre: "En unas veces el abuelo y en otras mi madre llegaban al monte y nos recogían del suelo, tiradas o arrodilladas. ¿Qué han hecho? preguntaban… Nunca nos regañaron ni nos golpearon por comer hongos, porque ellos sabían que no es bueno regañar a una persona que los ha tomado, ya que se le pueden provocar sentimientos encontrados y es posible que sienta que enloquece". Tiempo después supo que los hongos "eran como Dios".
María Sabina Magdalena García, chjota chjine (la que sabe), nació el 22 de julio de 1894 y murió el 22 de noviembre de 1985. Sabia curandera, fue guía de viajes iniciáticos de personalidades como Alejandro Jodorowsky y -aunque sea sólo en forma de leyenda-, de John Lennon.
Sostuvo que la medicina mazateca incluye "una visión diferente sobre las enfermedades, el conocimiento pleno del ser humano". María Sabina concebía la enfermedad como un desequilibrio entre el cuerpo y el alma. Hay un balance entre lo físico y lo espiritual...

Tras enviudar por segunda vez, se dedicó totalmente a la curación por medio de los hongos, pequeño que rota o niños santos como ella los llamaba. María Sabina decía: "los niños santos curan las llagas, las heridas del espíritu. Los niños se toman de noche; para esto se celebra la velada frente a imágenes de santos de la iglesia. Soy sabia, curo con lenguaje". María acompañaba sus curaciones con cultos cuyo origen ella misma desconocía. El abuelo y el bisabuelo de María Sabina fueron notables chamanes, también su tía y tío abuelos. En junio de 1955, R. Gordon Wasson, investigador etnomicólogo asistió por primera vez a una velada cantada por María Sabina en Huautla, y a invitación de ella ingirió los hongos divinos y quedó pasmado. El es el autor, junto con su esposa, del libro Mushrooms, Russia and history y de varios artículos científicos sobre los hongos alucinógenos. Esto provocó que la prensa vulgarizara la noticia y con ello la invasión de hippies a las montañas oaxaqueñas. Al final de su vida María Sabina lamentó la pérdida definitiva del poder divino de los hongos. María murió muy pobre y enferma a la edad de 91 años.
(http://www.jornada.unam.mx/2005/08/09/a11n1esp.php)
(http://www.mind-surf.net/drogas/hongos1.htm)
(http://www.tradicionperenne.com/CHAMANISMO/maria_sabina.htm)
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ninguno dijo
María murió muy rica y sanada. María entregó a la tierra 91 años de su vida y quien sabe cuantos años a la humanidad. Y entre otros Jodorowski, como estandarte de sus "alucinaciones", sigue regando de su mano las almas que con ellas toca. Y los oídos que escuchan revolviendo con la virtualidad de esos "niños" el deseo de que todo "sea como dios".
Hay un hongo que la naturaleza nos regala al emprender la vida que sólo es presa de las hordas de nuestra curiosidad, la imaginación. Y aplicada en dosis castigadas como pecado capital(gula) pasamos de las alucinaciones a estar alucinados. Y el mejor tratamiento es dejar que nos devore hasta las raíces de nuestro pedúnculo.
Dice el gran Jodorowski que anhelamos a edad adulta lo que nos negaron en la infancia. La imaginación está al margen de esa sentencia. Y la curiosidad;de efectos tan alucinógenos como el pequeño hongo.Porque nadie en su sano juicio no las saboreó desde la lactancia y se deleita hasta el hartazgo hasta su encuentro con la paz del cuerpo.
29 Junio 2006 | 05:46 PM