Anticoncepción, aborto y eutanasia

El nuevo pontífice ha manifestado en numerosas ocasiones su oposición a los métodos anticonceptivos. Según sus propias palabras son "intrínsicamente demoníacos", la misma definición que utiliza para definir la eutanasia y el aborto.

Incluso, durante la última campaña presidencial de Estados Unidos, Ratzinger llamó a excomulgar a los políticos pro-aborto.

En una entrevista que concedió hace algunos meses al diario italiano La Repubblica indicó que por culpa del uso de la píldora anticonceptiva "el acto sexual ha perdido su intencionalidad y su finalidad, que siempre había sido bien visible y determinante y todos los tipos de sexualidad se han vuelto equivalentes".

"De esta revolución se deriva sobre todo la equiparación entre homosexualidad y heterosexualidad", dijo el entonces cardenal en tono de crítica.

Para Benedicto XVI, la homosexualidad es una 'obra del demonio', y el matrimonio entre gays 'destructivo para la familia y la sociedad'.

Homosexualidad
La homosexualidad es otro tema que el nuevo Papa considera como una "obra del demonio".

Ratzinger ha dicho que el matrimonio homosexual es destructivo para la familia y la sociedad.

Aunque considera que se debe "tener un gran respeto por estas personas que sufren y quieren encontrar su forma de vivir adecuada, crear la forma jurídica de una especie de matrimonio homosexual no ayuda en realidad a estas personas".

"El derecho crea la moral o una forma de moral, puesto que la gente normal considera comúnmente que lo que afirma el derecho también es moralmente lícito", afirmó en La Repubblica.

"Y si consideramos esta unión más o menos equivalente al matrimonio, tenemos una sociedad que ya no reconoce la especificidad ni el carácter fundamental de la familia, es decir, el ser propio del hombre y de la mujer, que tiene el fin de dar continuidad, no sólo en sentido biológico, a la humanidad", agregó.

Mujeres
Para Benedicto XVI, la Iglesia es un mundo de hombres.

Los sectores más liberales del catolicismo tenían la esperanza de que el sucesor de Juan Pablo II aumentara la participación de las mujeres en las actividades eclesiásticas.

Sin embargo, los analistas consideran que es muy difícil que durante el pontificado del nuevo Papa se produzcan avances en este tema.

Ratzinger ha dicho en reiteradas ocasiones que descarta la ordenación sacerdotal de mujeres.

Más aún: hay quienes afirman que incluso se opone a que las mujeres asistan a los sacerdotes en la preparación del altar y la entrega de la comunión durante las misas.

Relación con otras religiones
Muchos analistas afirman que la visión de Benedicto XVI sobre el acercamiento con otras iglesias es más rígida que la de su antecesor.

A modo de ejemplo se cita que después de que Juan Pablo II viajó a Atenas para pedirle disculpas a la Iglesia Ortodoxa por el Gran Cisma del siglo XI, el entonces cardenal Ratzinger publicó un documento insistiendo en que la Iglesia Católica era la "madre" de las otras denominaciones cristianas, en oposición a "hermana", una definición más común en los círculos ecuménicos