Las inexactitudes científicas en el género de la ciencia ficción son coloristas, estimulantes y visionarias para con el propio genero y para con nosotros, sus devotos fans, aunque no dejan de ser eso precisamente, inexactitudes.
Desde aquí, ponemos al descubierto algunas de ellas sin ninguna pretensión censora, ya se sabe que la inexactitud de hoy puede ser mañana una tremenda certeza.

En el espacio no hay sonido

La primera inexactitud galopante es harto conocida, en el espacio no es posible producir sonido Dicho fenómeno, es el resultado de la vibración de átomos y moléculas en un medio determinado tal como el aire o el agua.
En el espacio no hay aire, es por ello que el sonido no tiene ningún medio en el que poder ser difundido.
En ocasiones, hemos visto escrito que el motivo de la falta de sonido era la existencia de vacio en el espacio interestelar, esto último si es una auténtica inexactitud.
En 1933 se descubrió la materia oscura, en nuestro espacio no hay vacio. Dicha materia aunque en grado bastante mínimo posee densidad de aire y partículas. Dichos elementos en este caso se conocen como axiones, particulas de masa infinitesimalmente despreciables, hablando de su tamaño.

La guerra de las galaxias de Georges Lucas y sus contiendas espaciales suponen el colmo de la inexactitud, el sonido reververante y sideral de los desplazamientos de las astronaves confieren un ritmo trepidante pero siendo rigurosos componen una escena científicamente errónea.

No podemos decir lo mismo del perfeccionista, neurótico y genial
Stanley Kubrick y su obra maestra "2001: Una Odisea del espacio" (destacamos que el guión fué co-escrito por Arthur C.Clark, un gran maestro de la ciencia ficción, que además es el autor del relato que inspira la película,"El centinela")

Odisea 2001

Las escenas espaciales son aderezadas por rigurosos silencios o por fragmentos de música clásica (Richard Strauss, Johan Strauss- hijo y Giorgi Ligeti) y en ningún caso tienen pretensiones de suponer o encarnar ningún tipo de efecto especial.

Odisea 2001

Otro de los aspectos ampliamente críticados es el innecesario diseño aerodinámico que se le otorga en el género a la mayoria de las naves espaciales, sobre todo a los pequeños cazas de combate.

Caza

La carencia de aire en el espacio provoca la ausencia de rozamiento por lo que las estilizadas lineas de diseño en este caso únicamente tendrían una finalidad puramente estética y visual.

Caza

Desde este punto de vista, la nave espacial fletera "Nostromo" de la primera entrega de la Saga de Alien
("Alien: El octavo pasajero") es un modelo científicamente eficiente y coherente por sus grandes dimensiones y su aspecto geométrico y funcional.

Nave Nostromo

Continuará

Mirna Minkoff